¿Cómo es ser una mujer VIH positivo en Chile?

Por Hartas Mujeres

Desde ser cuestionadas por ejercer su maternidad, criticadas por vivir su sexualidad, rechazadas para ser atendidas por médicos y dentistas hasta esterilizaciones forzadas. Estas son situaciones que miles de mujeres VIH positivo enfrentan en el país. ¿Avanzamos en el reconocimiento de derechos para las mujeres o los estigmas se mantienen latentes?

Realización de test de VIH. Créditos: Municipalidad de La Florida y Chile Positivo.

El 1 de diciembre se conmemoró el Día Mundial de Respuesta al VIH/sida y, en Chile, existen más de 60 mil personas con VIH. Según datos publicados por el Instituto de Salud Pública (ISP), hasta 2022 se tienen registros de 61.226 chilenos y chilenas con VIH y de estos 9.205 son mujeres. Este porcentaje va en alza, con un aumento de 24,61% en comparación a 2021.

Si bien, de 2010 a 2022 el número de casos de personas con VIH fue mayor en hombres que en mujeres, desde “2018 se destaca que la relación hombre/mujer ha ido disminuyendo, de aproximadamente seis para el período 2010-2017 a aproximadamente cinco para el período 2018-2022”, indicó el ISP.

Gráfica de elaboración #Hartas: Información recuperada del Instituto de Salud Pública (ISP)

En base a este aumento y sumado a que las mujeres que tienen esta patología son altamente invisibilizadas y discriminadas, surge una interrogante: ¿Cómo es ser mujer VIH en Chile?

La estigmatización sigue vigente

“A pesar de que hemos avanzado como sociedad, continúan los estigmas relacionados al VIH”, reconoce Francisca Miranda, directora de Chile Positivo, una fundación que desde 2016 se encarga de educar de forma integral e inclusiva sobre VIH. Miranda, relata que al hablar de mujeres que viven con VIH en Chile, “vemos mucho que se piensa que el VIH solamente es una infección de transmisión sexual, que adquieren hombres de la comunidad LGBT+, específicamente hombres que tienen sexo con hombres”.

Equipo de Chile Positivo. Créditos: Municipalidad de La Florida y Chile Positivo.

Sin embargo, la directora de Chile Positivo, indicó que en los últimos años “paulatinamente han ido aumentando de manera significativa las infecciones por VIH en mujeres tanto en edad fértil como en adultas mayores”.

Desde la existencia de una supuesta promiscuidad, hasta cuestionar la maternidad, las mujeres con VIH están rodeadas de múltiples discriminaciones y cuestionamientos sociales. Francisca Miranda comenta que “está la creencia de que el VIH lo tienen personas promiscuas y ya desde el ser mujer, se está en una situación de vulnerabilidad y desventaja, por ejemplo, con las campañas comunicacionales que han hecho los gobiernos. Además, estas se centran netamente en el uso de preservativo, como si fuera la única forma de prevenir una infección de transmisión sexual”.

Marcela Silva, referente nacional de ICW -Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/sida- y cofundadora de Belona, hizo énfasis en que “si bien se ha avanzado en todo lo que es minoría sexual (sic) y aceptación social, si tú hablas de una mujer con VIH, no existe la misma aceptación desde la sociedad. Siempre está el cuestionamiento de con cuántos tipos se acostó o si la mujer era promiscua”.

Compañeras de ICW Chile. Créditos: ICW Chile.

“Tuvimos campañas de prevención que no fueron favorables porque mostraban a una trabajadora sexual, entonces está en ese inconsciente, como que las mujeres que vivimos con VIH somos trabajadores sexuales siendo que las trabajadoras sexuales son las que tienen más conciencia sobre el cuidado de su cuerpo”, añadió Silva.

Otra arista que se abarca, es la crítica que se les realiza a “las mujeres que viven con VIH y deciden ejercer maternidad y sus derechos reproductivos, se tiene este pensamiento colectivo de qué va a pasar con ese bebé, cómo lo va a cuidar, que supuestamente en un futuro próximo esa mujer morirá, que va a transmitirle el virus a ese bebé y no es así. En Chile, afortunadamente hay programas que previenen la transmisión vertical a los recién nacidos y existen tratamientos para que una persona con VIH pueda vivir plenamente”, manifestó Francisca Miranda.

Esterilizaciones forzadas y sin consentimiento

El 26 de mayo de 2022, el Presidente de la República, Gabriel Boric, pidió disculpas públicas y reconoció la responsabilidad del Estado chileno por violaciones a los derechos humanos de Francisca, una mujer con VIH que fue esterilizada sin su consentimiento por los médicos que asistían su parto en 2002. Este hito fue valorado por diversas organizaciones, como OnuSida, que destacó que así se “reivindica un camino de más de 10 años, tanto para Francisca como para las organizaciones que la acompañaron en su búsqueda de justicia”.

Francisca, tras cumplir 20 años, supo que estaba embarazada, y al mismo tiempo, con una prueba rutinaria prenatal, se le detectó VIH.

Como comentó la directora de Chile Positivo, en el país existen medidas para reducir el riesgo de transmisión vertical de VIH. Todos estos procedimientos fueron seguidos por Francisca, quien dio a luz un bebé seronegativo. Sin embargo, sin su conocimiento y de manera forzada, el médico que había asistido el nacimiento de su hijo tomó la decisión de esterilizarla.

En 2009, el caso de Francisca fue llevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), proceso guiado por Vivo Positivo, una organización chilena que agrupa a personas con VIH/sida, y el Centro de Derechos Reproductivos, que trabaja a nivel global en estrategias jurídicas por la defensa de los derechos reproductivos desde un marco de derechos humanos. Tras años de espera, la CIDH dictaminó un acuerdo con el Estado de Chile, en el que se comprometía al gobierno a indemnizar a Francisca, aceptar su responsabilidad y prevenir que este tipo de violación de derechos fundamentales no volviese a ocurrir.

Para Sara Araya, coordinadora del área de género de Vivo Positivo, el acto de reconocimiento público no fue suficiente. Tajante, dijo: “La idea era que el Presidente diera disculpas públicas para todas las mujeres afectadas, cosa que no hizo, porque él dio disculpas para una sola mujer que fue quien ganó el caso, pero lo ideal hubiera sido responsabilizarse y pedir disculpas públicas no tan solo para Francisca, sino que para todas esas mujeres que fueron esterilizadas forzosamente y sin su consentimiento”.

En esta misma línea, Araya afirma que el equipo médico que practicó la esterilización a Francisca no fue ni siquiera sancionado. “No fueron sancionados, ni siquiera el Hospital Sótero del Río. Este fue el hospital en el que se practicaba este procedimiento químico, en el que se ligaban trompas y después las mujeres tenían embarazos tubáricos y ahí aprovechaban de cortar definitivamente”, comentó la coordinadora, quien insiste en las responsabilidades institucionales del recinto de salud.

Marcela Silva señaló que después de las disculpas públicas del Presidente “en menos de un mes, ya estaban denunciando otros casos de esterilización, esta vez de mujeres haitianas, que nosotras (ICW) venimos denunciando desde 2018. Sin embargo, ¿por qué las chilenas no lo hablan? Sienten que van a perder el derecho a la atención, o sea, el costo social que uno paga por vivir con VIH es súper alto y tenemos esta sociedad doble estándar que por un lado te dice sí, nosotros vamos a hacer cosas, pero por otro no hacen nada”.

Rechazo por parte del personal de salud

Según la Ley de VIH, ningún centro de salud, sea público o privado, tiene la autoridad para rechazar la atención de personas con VIH. Además, no está permitido condicionar la atención a la realización o presentación de resultados de un examen. Sin embargo, esta no es la realidad de Chile.

Sara Araya relató cómo, hasta el día de hoy, al ir al dentista es discriminada por el personal médico. “Son súper discriminadores con las personas que van a atenderse. Hubo una lucha, empezando en los 2000, para que en los hospitales hubiera tratamiento de prótesis permanente para las personas con VIH porque las defensas bajan y los dientes se van cayendo, pero los dentistas no lo quieren hacer”, mencionó Araya.

Según un informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo, alrededor del 40% de las personas encuestadas opinaron en contra de permitir que personas con VIH trabajen directamente con quienes no lo tienen. El estudio destacó que la falta de conocimiento sobre la transmisión del VIH alimenta actitudes discriminatorias. La encuesta arrojó que sólo un 50% sabía que el VIH no se transmite compartiendo baños, y sólo el 25% respondió correctamente a preguntas sobre su transmisión. Así persisten los mitos e ideas erróneas, contribuyendo al estigma social.

Marcela Silva denuncia que un lugar en el que se sufre discriminación “son los centros de salud”. Cuenta cómo en plena pandemia les dijeron desde los centros de salud que “si ustedes (mujeres VIH positivo) se enferman, no son prioridad para nada en los centros de covid”, dejándolas totalmente a la deriva.

Condón interno: un método eficaz invisibilizado

Como método complementario para la prevención del VIH, la Organización Mundial de La Salud (OMS) ha promovido en distintas ocasiones el uso de Condón Femenino o Interno. Sin embargo, según un informe publicado por la División de Prevención y Control de Enfermedades (DIPRECE), su introducción ha enfrentado tres obstáculos principales: la falta de investigación sobre su aplicación en la prevención de las ITS y del VIH en particular, la dificultad de contar con la participación masculina para su uso y el costo del método.

Campaña Yo Uso Condón Femenino. Créditos: Coordinadora Belona.

En el 2014, ICW y la Fundación Belona, iniciaron una demanda al Estado para que se promoviera y se distribuyeran condones internos a la población. Esta iniciativa se levantó desde las mismas ciudadanas, quienes por medio de una campaña online impulsada por las organizaciones, llegaron a juntar 10.000 firmas.

Gracias a esta acción, iniciaron un diálogo con el Ministerio de Salud, con el que lograron persuadir de traer e incorporar el condón femenino a Chile, pero solo accedieron a distribuirlo en dos sectores de la sociedad: para trabajadoras sexuales y mujeres con VIH. Y fue así como comenzó la campaña “Yo Uso Condón Femenino”.

Créditos: ICW Chile

Sobre la recepción de la campaña, Marcela Silva, mencionó que “aproximadamente el 75% de las mujeres a las que hemos tenido acceso, reciben súper bien el acceso al condón interno. El otro 25% dice que no le gusta o dice que tiene pareja estable y que no está en riesgo de nada. Y otra parte, que sería la minoría, dice que simplemente no le gusta”.

Entre sus acciones, también participan en una mesa de trabajo en el Ministerio de Salud. En ella, las autoridades levantaron un informe, en que se hace mención sobre la eficacia del condón femenino, siendo igual de seguro que el condón masculino para prevenir infecciones de transmisión sexual o embarazo no deseado. Así, la efectividad del condón vaginal (interno) es de 94-97% cuando su uso es correcto, teniendo la capacidad de impedir el ingreso de patógenos y semen del mismo modo que el condón masculino o externo.

Pese a estos énfasis, Marcela Silva es enfática en decir que no hubo voluntad por parte del Estado en distribuir de manera más masiva el condón interno. “Esto está dentro del programa de VIH o sea, ni siquiera es una política pública desde la cartera del Ministerio, es parte del programa”, comentó Silva.

Educación Sexual Integral: La respuesta al VIH

En junio de 2021, la Reunión de Alto Nivel sobre el Sida de la Asamblea General de las Naciones Unidas realizó una declaración política: acabar con las desigualdades y estar en condiciones de poner fin al sida para 2030. De esta manera, se recalcó la relevancia del método de prevención combinada del VIH.

Este procedimiento, según OnuSida, se describe como “el conjunto de intervenciones biomédicas, comportamentales y estructurales, diseñadas con el propósito de satisfacer las necesidades de prevención de la infección por el VIH de personas y comunidades específicas”. De esta manera, la Educación Sexual Integral es fundamental para esta estrategia, porque tiene la capacidad de promover e informar sobre la prevención combinada desde temprana edad.

En Chile, se ha visto un aumento de mujeres con VIH. En 2021 existieron 768 diagnósticos y, en 2022, 957. Estos datos van en alza desde 2018, año en que se confirmaron 1.199 mujeres VIH positivo, la cifra más alta registrada por el ISP en la última década. Se estima que este porcentaje, actualmente, debería ser mayor, sin embargo, producto de la pandemia de COVID-19, “según indican los expertos en el tema, hubo una disminución en el testeo y diagnóstico precoz. Esto, debido al menor acceso a los centros de salud durante el colapso sanitario del coronavirus”, señaló La Tercera.

Francisca Miranda,  de Chile Positivo, sostiene  que “el aumento significativo de VIH está en mujeres que son heterosexuales y que tienen relaciones sexuales en una relación monógama, por ende, deciden no usar el preservativo u otras formas de prevención combinada porque confían en que esta persona es exclusiva”.

“Si bien hay amor por la pareja y compromiso, eso no hace que la otra persona efectivamente esté teniendo relaciones sexuales solamente contigo, el amor no te protege contra las infecciones de transmisión sexual y si esto se tocara desde la primera infancia, con la Educación Sexual Integral, tendríamos cifras mucho menores”, añadió Miranda.

Respecto a la Educación Sexual Integral, la representante nacional de ICW, Marcela Silva, cuestionó la falta de esta ley en Chile. “Tienes que aprender de tu desarrollo, o sea, tú te das cuenta que hoy día hablar de menstruación aún es desconocido para muchas mujeres adultas, quienes ni siquiera conocen el ciclo menstrual. Falta harto que aprender y debería estar dentro de la malla curricular escolar, con su horario como corresponde. También en los colegios, en las oficinas o la sala de orientación, debería haber kits de prevención para las y los adolescentes  que decidan tener sexualidad temprana”. 

Rosa Narvai, fundadora de la Coordinadora Belona -organización sin fines de lucro que agrupa a mujeres con VIH-, dice  que “la información no puede faltar, tiene que haber más información para saber y para prevenir. Esto es para todos y todas las que vienen naciendo, porque no vamos a estar nosotras siempre haciendo talleres y no podemos estar en todas partes tampoco. Se debe enseñar, deben educar al profesorado  y que le hablen a la juventud s  realmente cómo es el sexo y cómo se puede contagiar de esta enfermedad”.

Rosa Narvai entregando condones internos. Créditos: Belona.

Asimismo, Narvai manifestó que se deben entregar “barreras de protección, enseñarles lo importante del autocuidado del cuerpo, porque también hay que hablar que Chile es un país con altos índices de abuso y violación en niñas menores, por ende, primero tenemos que enseñarles a cuidar y reconocer su cuerpo”.

De hecho, según el boletín con datos de enero a septiembre de 2023, fabricado por Fiscalía, las víctimas ingresadas por delitos sexuales en Chile son 39.437, y de estas, 33.658 son mujeres. Al separar por rango etario, se puede vislumbrar que las más violentadas son las menores de edad, con un registro de 24.476 víctimas (62%).

Gráfica de elaboración #Hartas: Información recuperada de Fiscalía de Chile.

Así, la mayoría de los imputados por delitos sexuales son hombres, cometiendo un 86% de las agresiones (520). Además, según el informe del Ministerio del Interior, específicamente la Subsecretaría de Prevención del Delito, se reveló que los asesinatos consumados en 2021 que tienen por motivación “sexual” son el 0,8%. Y, sobre el sexo de los victimarios, el mayor porcentaje lo obtienen los hombres, quienes en 2022 cometieron el 91,4% de los homicidios en Chile.

Además, otro factor alarmante fue que casi la mitad (48%) de las personas encuestadas  dijo que pasó una década o más, desde el momento en que sucedió el abuso y el momento en que se lo comentaron a otra persona. Así, un 20% esperó de 2 a 10 años y sólo un 31% lo contó al año o en menos tiempo. Estos indicadores podrían cambiar con la implementación de la Educación Sexual Integral, la que permite comprender el “abuso sexual y las prácticas nocivas, tales como el matrimonio infantil, precoz y forzado, y la mutilación o ablación genital femenina”, según Unesco.

Según un informe publicado por la OMS, al brindarle a las niñas, niños y adolescentes  los conocimientos apropiados sobre sus derechos, la educación sexual los vuelve menos propensos al abuso. La ONU, enfatiza la importancia de que niñas y niños  (5 – 8 años) puedan identificar la intimidación y la violencia. Se destaca que las y los adolescentes   sean conscientes del abuso sexual, la agresión sexual, la violencia de pareja y el acoso como  violaciones a los derechos humanos y que nunca es responsabilidad de la víctima. Finalmente, se insiste en enseñar a las y los jóvenes  de entre 15 y 18 años que el consentimiento es fundamental para una relación sexual saludable.

De esta manera, por medio de este enfoque, la Educación Sexual Integral, potencia las capacidades de niñas, niños y adolescentes  para reaccionar frente el abuso, saber comunicar y lograr frenar estas conductas a tiempo.